Cuando Pase El Temblor

Yo, aguardaré por ti en silencio hasta sentir el temblor de mi cuerpo

Nadie me ve partir y nadie me espera al regresar

Despiértame cuando pase el temblor, el temblor en mi pecho

Y bésame en el templo, ayudame a despertar

 


 

 

 

 

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  1. Ya nos encontrábamos frente a la nave, cuando de pronto la puerta se abrió y salió Ivanka. A pesar que los visitantes no me agradaban, cuando vi a Ivanka me sentí un poco calmado, tal vez porque había hablado con ella varias horas en el encuentro anterior. Me recibió sonriente y me comunicó que mi visita le agradaba.

    -Es nuestro amigo Zen- me dijo presentándome al forastero que
    me había recibido.
    -¿También es apuniano? -pregunté con serenidad.
    -Sí, amigo, por supuesto. A la tierra muy pocas veces viene otra gente extraterrestre que no sea la de Apu. Para otras civilizaciones la tierra no es tan interesante, mas para nosotros sí porque es parte de Apu y los terrícolas son nuestros hermanos
    -las palabras de Ivanka me sonaron a broma y sonreí-. ¿Entramos en la nave o nos sentamos aquí? -preguntó ella.
    -Como quieras- respondí.
    -Vamos adentro, creo que es más positivo; podemos observar en las pantallas si algo te interesa -entramos. El interior era idéntico al de la nave anteriormente vista. Me senté en un sillón; ella se sentó frente a mí.
    - No creas que nos molesta tu denuncia de la otra noche, tu actitud es absolutamente normal
    -me dijo Ivanka con expresión alegre. Eso me sorprendió. Me quedé como paralizado. Sentí miedo y vergüenza. ¿Quién diablos les habría avisado de mi intento? ¿Cómo lo supieron? Eso era
    para mi algo incomprensible. “Tal vez el sargento es su cómplice”, pensé. Enmudecí; no podía contestarle nada. Ella comprendió mi alteración y rió a carcajadas.

    - Escucha, amigo -me dijo-. El hombre, para llegar a la verdad, al progreso y a la sabiduría, debe trabajar, estudiar y practicar. Tú has intentado cumplir con las reglas que establece la sociedad. Si no lo hubieras hecho no tendrías interés en cumplir tus reglas sociales ni descubrir nuestra procedencia. El esfuerzo sincero para conocer lo desconocido, aclarar lo confuso, ver lo invisible y realizar lo imaginable, es el único camino hacia la sabiduría. La evolución y el progreso de todas las civilizaciones, es el resultado de una constante búsqueda de lo insólito -subrayó Ivanka haciendo un gesto amable para animarme.
    -¿Quién les ha contado que yo intenté denunciarles?
    -Por favor, dejemos de pensar en eso, ya te he explicado nuestra opinión del caso. Olvídalo, ¿quieres?
    -Está bien, me olvidaré; pero dijiste que aclarar lo confuso es positivo. ¿Por qué no me aclaras lo que estoy preguntando?
    -Si quieres saberlo, mira esa pantalla, ella te va decir todo
    - indicó Ivanka sonriente.
    Miré la pantalla que me acababa de señalar. En ella aparecimos Quispe y yo despidiéndonos de Pedro, tal como lo habíamos hecho aquella noche cuando el extraño nos acompañó, alumbrándonos el camino con su halo de luz diurna. A continuación aparecieron todos los sucesos en detalle: mi despedida de Quispe, mi entrada a la casa, la meditación y análisis de las razones que me condujeron a hacer la denuncia, mi conversación con el sargento y todas las burlas que éste hizo con los guardias sobre mi declaración, después que yo había salido de la comisaría. Desaparecer del lugar habría sido la única salvación para ocultar mi bochorno. Sentí tanta vergüenza que hubiera aceptado tirarme en cualquier abismo para no mirar el rostro de Ivanka. Ella notó mi turbación de ánimo, llegó a mi lado y afectuosamente me dijo:
    -Amigo, ¿Por qué te estás maltratando así? Tienes que comprender que no has hecho nada malo. En aquel instante empecé a percibir una recuperación de mi estado anímico. De pronto me vinieron ganas de discutir con ella el tema como si no hubiera pasado nada.
    -Está bien, señorita -le dije decididamente-. He intentado denunciarlos porque no sé quiénes son ustedes ni qué están buscando en este lugar. Los denunciaría otra vez, pero de nada me valdría, sólo
    provocaría las burlas de la gente porque nadie me haría caso.

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  2. Ivanka soltó una carcajada. Después de reírse unos instantes me miró hablándome comprensivamente:
    -Amigo mío. Puedes gritar a todo el mundo y hablarle de nuestra presencia, pero nadie te creerá ahora y quizás por mucho tiempo, más eso no interesa. Nadie debe aceptar nuestra existencia por persuasión. Por favor, nunca intentes convencer a una persona para que crea que existimos o que estamos visitando la Tierra o cualquier otro planeta.
    -Procuraré no hacerlo otra vez- contesté sinceramente porque me acordé de la ironía mordaz con que el sargento reaccionó ante mi denuncia.
    Hubo un rato de silencio. lvanka hojeaba un libro de versos escritos por un poeta peruano. Zen observaba la figura central de la Portada del Sol de Tiawanako, tallada en miniatura por algún artesano de este lugar, copiada fielmente de la enorme escultura original, ubicada a la entrada del Gran Centro, que -se supone- fue ceremonial y ritual. Me sorprendí viendo esos objetos en sus manos, porque antes de interrumpir la conversación no había visto ninguno a su alrededor. Zen posiblemente comprendió mi pensamiento, e hizo que de debajo de su sillón saliera una gaveta de un material semejante al terciopelo, la misma que estaba llena de miniaturas artesanales del continente americano, realizadas en diferentes épocas. Imaginé que también mi sillón tenía “doble fondo” y se me ocurrió preguntarme qué contenía. De pronto, de debajo de mi asiento salió una gaveta y a continuación otra del asiento de Ivanka. La gaveta de mi sillón contenía hojas de árboles, briznas de yerbas y pétalos de flores, pero el de Ivanka, libros, revistas y muestras de tejido artesanal. Me di cuenta que cada sillón era como una cómoda compuesta de varios cajones de diferentes tamaños. Ivanka comprendió que mi curiosidad era complacida y sonrió. Quiso decirme algo pero Zen se le adelantó.
    -Todos nuestros muebles y naves tienen doble fondo y paredes dobles; es positivo tener un espacio a disposición. Además, las paredes dobles son necesarias para protegernos de los fenómenos espaciales.
    -¿Por qué ustedes están cargando todo esto, cuando pueden obtenerlo o transportarlo por medio de desintegración?- pregunté en tono de burla.
    -Son muchas las razones por las cuales llevamos lo que has visto. Es cierto que podemos integrar y desintegrar la materia hasta en sus más pequeñas partículas; también hemos logrado obtener la inmortalidad, casi anular el tiempo, llegar a velocidades altísimas y tantos otros poderes para corregir la naturaleza y los fenómenos negativos. Pero eso no es todo. Cada instante del tiempo es diferente en su forma, duración y acontecer. Esta es la Ley de la naturaleza con la cual están relacionados los días, los años, el trabajo, la necesidad de las cosas y los medios para corregir lo negativo y obtener lo positivo. Lo que ayer fue, hoy no es, y lo de hoy mañana será distinto o no existirá. Nada es idéntico y todo tendrá diferencias y transformaciones en cada instante, mientras el movimiento sea factor principal de la existencia- subrayó. Me sentí aburrido de tanta filosofía vertida por el forastero, de la cual no entendía casi nada, por lo que decidí preguntarle algo diferente
    para cambiar de tema.

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  3. -Dime Zen -le interrogué-. ¿Cuál es la causa que está motivando la visita de ustedes a la Tierra?- Ivanka sonrió. No sé si su sonrisa fue inspirada por alguna frase del libro que hojeaba o por mi pregunta, pero a mi no me agradó. Zen mostró una expresión alegre y mirándome, contestó:
    -En el apuniano es congénito proteger las células y por lo tanto ayudar a los seres del universo; esa es la causa esencial de nuestra visita. Nosotros no podríamos existir sin cumplir este precepto. Estamos visitando todos los planetas y ayudamos a los que encontramos durante el viaje. La diferente frecuencia de nuestras visitas a ciertos lugares de la Tierra, guarda relación con la mayor o menor cantidad de obras que hay en cada lugar, hechas por apunianos. Estas obras datan de épocas anteriores y posteriores a la explosión de Apu. Es cierto que, como tú dices, nosotros podemos ver todo eso por las pantallas del tiempo, pero cuando ya estamos aquí, es positivo contactar con nuestras antiguas obras.
    - Observa la pantalla -me sugirió. Volví la cabeza y vi en la pantalla, al frente, una inmensa multitud de gente en movimiento. Luego aparecieron unas máquinas semejantes a globos, otras a platillos voladores y otras a avionetas de tamaño muy pequeño, todas estaban volando a pocos metros sobre la superficie, despidiendo desde su interior un chorro parecido al aire, pero con la fuerza suficiente para hacer desaparecer obstáculos, tales como piedras y arbustos, dejando el suelo plano y limpio. Así obtuvieron una inmensa pampa de cientos de kilómetros cuadrados, limpia como un estadio y apta para la construcción. En seguida, enormes piedras labradas a la perfección e inteligentemente guiadas, caían como copos de nieve en los respectivos lugares de construcción, de acuerdo a planos arquitectónicos, y así se construían casas y calles. Me sorprendí viendo que las enormes piedras, con un tamaño semejante a las paredes de nuestras casas de dos pisos, cayeran tan lentamente como si fueran tiras de papel, y que una persona pudiera dirigir varias, con una sola mano o con un simple soplo. Pensé, otra vez, en la sugestión hipnótica y cerré los ojos para no seguir viendo “mentirillas” inventadas quién sabe por quiénes. Instantes después, una mano tocó mi hombro derecho. Abrí los ojos y vi a Ivanka que me observaba con atención.
    -Amigo, sigue creyendo lo que tu mente imagina, mas yo tengo que decirte qué es lo que estás viendo. Las piedras que caen sobre la pampa están desgravitadas, sólo tienen el peso necesario para que no se desparramen por el espacio durante el trabajo. Este es uno de los métodos que los apunianos emplean para construir. Vamos a acelerar la exposición en la pantalla sólo para que veas la ciudad construida, y también su destrucción. Observa la pantalla, por favor- me pidió cortésmente. Miré en la pantalla por cumplir con su pedido y vi una inmensa ciudad construida de acuerdo a una arquitectura rara, en la cual no se veía ángulos rectos en ningún lugar. Su diseño semejaba a una mariposa volando, y los bosques que se veían por sus alrededores, adornaban sus encantos haciéndola una ciudad sorprendente.

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  4. -¿Cómo se llamaba o se llama ahora esa ciudad?- pregunte a Ivanka.

    -Cuando terminó su construcción le dieron el nombre de Kutzak, porque así se llamaba el apuniano que dirigió la obra, palabra que con el transcurso del tiempo fue transformada en Qosqo o Cusco, nombres actuales de la ciudad. Esa fue una de las tres más importantes ciudades y centros de desembarque que hicieron los apunianos durante el segundo poblamiento de la Tierra. En aquella ciudad, Kutzak, los apunianos establecieron la primera industria química terrestre y fue una de las mejores del espacio hasta que el diluvio la destruyó.
    -¿Dijiste diluvio?- pregunté sorprendido.
    -Sí, amigo- respondió Zen. El egoísmo y la ambición originaron tempestades y cataclismos tan desastrosos que rompieron el equilibrio del planeta; así, la línea ecuatorial ocupó el lugar del meridiano y viceversa. Como consecuencia, se destruyeron las mejores construcciones que la Tierra ha tenido desde que se separó de Apu. Observa la pantalla -sugirió; le obedecí. Dirigí la mirada hacia el aparato y vi que una tremenda e increíble catástrofe atmosférica azotaba el planeta terrestre y lo envolvía en nubes. Extraños e indescriptibles huracanes, truenos, ciclones y vientos, empujaban la Tierra como si fuera hojarasca y cuando terminó aquel torbellino destructor, la superficie terrestre quedó despoblada de plantas, animales y humanos. Los polos se habían convertido en la línea ecuatorial y ésta en meridiano. El lugar donde antes había estado la inmensa pampa con la impresionante ciudad de Kutzak, se había convertido en picos y quebradas de profundos abismos, sembrados de gigantescas piedras dispersas, provenientes de aquella fantástica construcción que había sido el orgullo de la Tierra. Sólo en tres lugares se veía una cantidad considerable de ruinas por las cuales el observador se podría dar cuenta que en aquella región había existido una indescriptible construcción.

    Vitko Novi, 170 Horas Con Extraterrestres, sábado 4 de Junio de 1960

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  5. Y aquí la canción de Soda Stereo que inspiró éstos versos https://youtu.be/ZNzYr4U7Zs8

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