Vienes y Te Vas

No soy infeliz cuando estás lejos pero cerca me traes otra felicidad


Aunque es todo tan raro siento un gran deseo de seguir


Una parte de ti me has dado y una parte de mi te he llegado a dar


Al caer la noche tú vienes y en la mañana yo voy a ti

 


 

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  1. Aquel día amaneció con lluvia. Los densos nubarrones cubrían los picos de los nevados, parecía que se habían propuesto tragarlos. En el transcurso de la semana que acababa, en el trabajo me había encontrado con un joven apellidado Velasco, procedente del pueblo de San Luis de Huari, ubicado al lado opuesto de la Cordillera Blanca en relación con el Callejón de Huaylas. Era un buen trabajador y a veces se atrevía a conversarme de la visita que los extraterrestres hacían a la Tierra. Yo no le contaba mis experiencias con ellos; más bien aparenté desconocer esos temas por completo, y le pedí que viniera el sábado para efectuar juntos una caminata por los cerros.
    […]

    nos encaminamos por la región entre los ríos Cedros y Kitaraqsa, hacia las alturas de Millwaqocha.
    Cuando empezamos a subir los cerros, la atmósfera comenzó a despejar. Los negros nubarrones desaparecieron y el cielo quedó cubierto de nubes aborregadas. Con aquel cambio atmosférico, nuestra caminata fue favorecida, porque no sentíamos calor ni había lluvia. Habíamos caminado ya varias horas y nos encontrábamos en una pampa ubicada al comienzo de la ribera derecha de la Quebrada de los Cedros.
    Por la conversación con Velasco me enteré que él también había visto a los extraños y que le habían metido en la cabeza aquellos pensamientos, para nosotros poco admisibles y opuestos a la enseñanza de que todos los animales fueron creados sólo para beneficio del hombre.
    Mientras meditaba sobre los misterios de la vida y el universo, vi que una aeronave de los visitantes descendía verticalmente del espacio, a una distancia de pocos cientos de metros. Era un modelo desconocido para mí. Tenía la forma de una hoja de trébol y por no haberla visto antes, me impresionó. Velasco notó mi alteración y con toda tranquilidad se puso a reír.

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  2. -¿Por qué tanta risa?- le pregunté.

    -Usted se asusta de cualquier cosa, señor, estos son amigos. Claro que vienen desde lejos, pero son buenos, ellos sí quieren a todo los seres por igual. Vamos para que se dé cuenta que es cierto lo que estoy diciendo.

    -Vamos, pues- dije ya andando. Después de pasar por entre unos peñascos de puntas filudas, llegamos cerca al aparato. Su puerta estaba abierta. En el suelo, al frente, estaban sentados tres forasteros. Al acercarnos descubrimos que eran mujeres. Durante los encuentros anteriores, la única extraña que había visto era Ivanka; ahora al ver que los tripulantes de la nave eran mujeres, me sorprendió. Mientras yo miraba alrededor de la nave para ubicar algún forastero hombre, suponiendo que debería ser jefe de la tripulación, Velasco ya estaba con ellas.

    -Venga, señor- me dijo haciéndome una señal con la mano-. Son conocidas; ya las he visto anteriormente.
    Me acerqué. Una de ellas me saludó extendiéndome la mano.

    -Me llamo Key- habló.

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  3. Yo hice lo mismo y le dije mi nombre.

    -Ellas son nuestras amigas, Venis y Lun- me dijo Key amablemente. Nos sentamos sobre las piedras.

    -¿Te sorprendió que la nave estuviera manejada sólo por mujeres? Eso es natural en los habitantes terrestres porque la mujer aún ocupa un segundo lugar en la sociedad. En el planeta Apu, entre la mujer y el hombre hay sólo una diferencia: la anatómica. Todo los demás poderes y derechos son idénticos para el hombre y la mujer porque la vida y la reproducción pertenecen a los dos por igual- subrayó Key.
    […]

    -Lo que estás pensando es correcto. Desde que fue interrumpida la intervención apuniana para ayudar al desarrollo de la vida terrestre, el hombre- influido por diversos fenómenos que se suman al efecto de la parte negativa de los rayos solares- se tornó egoísta y agresivo; empezó a considerar a la mujer un ser inferior, creada especialmente para darle placer individual y procrear a los hijos. Así, la discriminó, limitando su participación en el estudio y en el trabajo. Recuerdo cómo mi papá
    golpeaba a mi madre dos veces al día, sólo para cumplir con la costumbre del lugar y sin que ella cometiera ninguna falta en su comportamiento.

    -¿¡Cómo!? ¿Quieres decir que los apunianos también pegan a sus mujeres?- pregunté sorprendido.

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  4. -No, amigo, en Apu no hay agresión ni peleas. Allá, las personas, animales y plantas, viven en la más perfecta armonía y todos sienten el dolor ajeno como si fuese propio. Yo estoy hablando de la vida terrestre, porque yo nací y viví en la Tierra veintiún años.

    La respuesta de Key me sorprendió. Pensé que quería burlarse; me irrité.

    -¿Dónde naciste?- le pregunté riendo irónicamente.

    -En la ciudad de París, el mes de febrero del año 1850. Soy hija de una familia judía apellidada Vossen. Sé que no lo creerás, es lógico, pero esa es la verdad.

    -¿Cómo fuiste a Apu, Key?

    -Participé en los sucesos de la Comuna de Paris y caí prisionera en Versalles. El día 28 de abril de 1871, los verdugos de la prisión atravesaron mis senos con dos palos afilados, luego ataron una soga a los extremos de los palos y así me colgaron de un árbol, para martirizarme. Quedé inconsciente. Lo último que recuerdo fue el mortífero dolor originado por los palos que atravesaban mis senos. Un apuniano, Pedro, pasó por aquel lugar, cortó la soga y me transportó a Apu. Cuando desperté me encontraba entre gente desconocida. Todo lo que veía alrededor me era muy raro y agradable a la vez. Me parecía estar soñando. Pero luego, según me recuperaba, las cosas me resultaban más familiares. Unos meses después de sanar, había logrado acostumbrarme a la vida de la sociedad apuniana. La mayor sorpresa para mí, fue cuando me enteré que aquella sociedad vivía sin agresión, guerras, egoísmo y sin dinero. Antes de cumplir un año de vivir en Apu, ya ejercía varios poderes mentales, desconocidos y “sobrenaturales” para nosotros los terrícolas.

    Vitko Novi, 170 horas con extraterrestres, SABADO 3 DE SETIEMBRE DE 1960

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  5. Y la canción que inspiró estos versos

    https://youtu.be/lrQRSltwU8E

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