La Solitudine
Ho sempre cercato la solitudine e continuerò così fino alla morte
Ma un giorno la solitudine mi ha portato da te
Anche con le grandi distanze una parte di te mi fa battere il cuore
Sembra che io sia solo ma in realtà sei con me
Ho sempre cercato la solitudine e continuerò così fino alla morte
Ma un giorno la solitudine mi ha portato da te
Anche con le grandi distanze una parte di te mi fa battere il cuore
Sembra che io sia solo ma in realtà sei con me
Pregunta 1
ResponderEliminar¿Cómo puedo saber si una mujer está realmente enamorada y no está sólo jugando?
¡ES DIFÍCIL! Nadie ha sido nunca capaz de saberlo, porque, en realidad, el amor es un juego. ¡Ésa es la verdad! Así que si estás esperando, mirando, pensando y analizando si esta mujer que está enamorada de ti está simplemente jugando o está enamorada de verdad, nunca serás capaz de amar porque el amor es un juego, el juego supremo.
No hace falta pedir que sea real. Participa en el juego; ésa es su realidad. Si eres un verdadero buscador de la realidad, entonces el amor no es para ti. Es un sueño, es una fantasía,
es una ficción, es romance, es poesía. Si eres un verdadero buscador de la realidad, obsesionado con la realidad, el amor no es para ti. Así que medita.
[…]
Estaba leyendo un chiste muy bueno; escuchadme bien:
Una mujer llega por la noche a una pequeña ciudad y se encuentra con que no hay ninguna
habitación libre en ningún hotel.
—Lo siento —dice el recepcionista—, pero la última habitación la alquiló un italiano.
—¿Qué número es? —pregunta la mujer desesperada—. Quizás pueda llegar a un acuerdo con él.
El recepcionista le dice el número de habitación y la mujer sube y llama a la puerta. El
italiano la deja pasar.
—Mire, señor —dice ella—, ni yo le conozco a usted ni usted me conoce a mí, pero necesito desesperadamente un sitio para dormir. Si me deja usar este sillón, le prometo que no le molestaré.
El italiano se lo pensó durante unos minutos y después aceptó. La mujer se encogió en el
sillón y él se volvió a la cama. Pero el sillón era muy incómodo, así que después de unos minutos
la mujer se acercó de puntillas hacia la cama y le dio una palmadita en el brazo.
—Mire, señor —le dijo—, ni yo le conozco a, usted, ni usted me conoce a mí, pero en ese sillón no hay quien duerma. ¿Le importaría que durmiera aquí, en el borde de la cama?
—Bueno —le contestó—, póngase en el borde de la cama.
La mujer se tumbó en la cama, pero después de unos minutos tenía mucho frío. Otra vez
volvió a llamarlo.
—Mire, señor —dijo—, ni yo le conozco a usted ni usted me conoce a mí, pero aquí hace
mucho frío. ¿Le importa que me meta debajo de la manta con usted?
—Bueno —dijo el italiano—, métase debajo de la manta.
La mujer se metió debajo de la manta, pero la cercanía del cuerpo del hombre le provocó y
empezó a sentirse excitada. Volvió a llamar al hombre otra vez.
—Mire, señor—le dijo—, ni yo le conozco a usted ni usted me conoce a mí, pero ¿qué tal si
hacemos una fiestecilla?
El hombre, exasperado, se incorporó de un golpe.
—Mire, señora —le gritó—, ni yo le conozco a usted ni usted me conoce a mí. En mitad de la
noche ¿a quién vamos a invitar a la fiesta?
Acá dejo la canción que inspiró éste poema: https://youtu.be/y_tee35t4LM
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