Se Fue

Se fueron su fiereza fundida con inocencia, su dolor hondo y obscuro

Se fue

Se fueron su madurez precoz, su fé inquebrantable y su voluntad de acero

Se fue

Si existe un Dios la abandonó, pero yo la he de encontrar... lo juro

Se fue

Así tenga que buscar en un millón de estrellas, amarla es todo lo que quiero

Se fue… pero algún día volverá.

 


 

Comentarios

  1. —Escucha, Ivanka —responde el hombre con tono afectuoso—, sólo quiero que obedezcas lo que te voy a decir. Vístete, sal a la calle y vete al restaurante “Viena”. Hazte la alegre; dentro hay muchos marinos. Procura cantar con ellos; luego experimentarás algo agradable, pues partirás en un largo viaje.
    —¿Qué viaje? ¿Acaso me llevarás donde mis hermanitos?

    —Te ruego que obedezcas mis instrucciones; pronto se calmarán tus dolores y terminarán tus sacrificios, porque allá dónde viajes no hay enfermedades, no hay muerte ni dinero; no
    hay reyes, profetas, policías, ni gobiernos.

    —Pero ¿dónde está ese lugar? ¿Cómo se llama?

    —Ese lugar está ubicado en la galaxia X-9, se llama Apu — respondió el hombre, y de su cuerpo brotaron flamas de llamas celestiales. Desapareció sin que Ivanka se diera cuenta cómo.
    Quiso preguntarle algo más pero se quedó con la palabra en la boca. Retrocedió. “Fue un milagro de Dios”, se dijo y continuo preparándose para salir. Cuando terminó de cambiarse la ropa, agradeció a la buena mujer y a su esposo, y salió a la calle. Caminó apurada, como si en aquel restaurante la esperase un triunfo inexplicable. Sus dolores ya no le molestaba, y no tose.
    Ya no le dan pena sus hermanitos, ya no siente vergüenza de ser pobre e hija de nadie. No se avergüenza de no tener apellido paterno, ni porque no fue bautizada en la iglesia. Tampoco siente el terrible remordimiento de ser vendedora de placeres, ni la consoladora idea de que prostituía la ley de la reproducción sólo para salvar a sus dos hermanitos, hijos de Dios y de nadie.
    El asco de la vida terrestre y el terrible odio a la explotación del hombre por el hombre, de la miseria y demás penurias producto del dinero, también han desaparecido de su mente, quién sabe por qué.

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  2. Ivanka yacía en la cama dos de la sala del único hospital que en aquel entonces tenía la ciudad de Dubrovnik. Su permanente dolor, con el cual venía luchando desde hacía años, había logrado consumirle las fuerzas. La dominaba por completo Ya no le provocaba toser. No sentía hambre ni sed. Tampoco recordaba que había tenido dos hermanitos, ni los duros sufrimientos que había tenido que soportar para criarlos. Los dolores no le molestaban, y de la miseria que el dinero crea entre los hombres no se acordaba, como si no hubiera vivido en el planeta terrestre. No se preocupaba de seguir buscando a Mirko y Marinko, que se habían ido quién sabe a dónde, y el dinero ya no le hacía falta. Pero su corazón aún seguía palpitando. Estaba luchando con la muerte, para prolongar su vida sólo algunas horas más, hasta que llegara aquel misterioso Mijael, que le había prometido llevarla a un lejano planeta Apu, donde no hay sufrimientos, y ayudarla a captar los detalles de aquel raro, bellísimo y lejano mundo, cuya existencia y de sus habitantes no había sido revelada nunca antes a los hombres. Era ya la segunda noche que pasaba en ese hospital donde la habían llevado para someterla a tratamiento médico, por primera vez, en los ocho años que padecía
    tuberculosis. La lluvia azotaba la milenaria ciudad de Dubrovnik. Los truenos sacudían los cielos y la tierra, y en uno que otro rayo descartaban la energía eléctrica recogida en la atmósfera. De pronto, un fuerte viento abrió y cerró violentamente la pesada puerta del hospital. Los guardianes y las enfermeras se alarmaron, pero la madre superiora del monasterio de San Vlaho, que dirigía aquel hospital, se encontraba atendiendo a los enfermos y pudo ver claramente lo que estaba sucediendo.
    Una luminiscente luz irisada envolvió la cama de Ivanka e iluminó la sala. Los enfermos creyeron que un rayo había alcanzado la cama de Ivanka y se alarmaron. Pero la superiora, serena y firme, se detuvo al centro de la sala, levantó los brazos en alto y gritó:-¡Hijos míos, cálmense!, ¡tranquilícense y recen! ¡Recen, hijos míos, y pidan a Nuestro Señor que nos perdone! ¡Acaba de suceder un milagro en nuestro hospital! -dijo y avanzó hacia la luminiscencia que ya se estaba extinguiendo. Cuando llegó a la cama, su sorpresa aumentó aún más Las frazadas y las sábanas estaban perfectamente tendidas, pero Ivanka no estaba allí. "¡Milagro! ¡Acaba de suceder un milagro!", exclamaba la madre persignándose ininterrumpidamente, mientras observaba la cama vacía, sin la paciente. De pronto, vio sobre la almohada un papel redondo. Se arrodilló, besó la cama en que acababa de producirse aquel milagro, y cogió el papel Era de un color azulado, y en él estaba escrito con letras blancas, en alfabeto cirílico, lo siguiente: "El día miércoles 8 de octubre del año próximo, tendrás noticias de Ivanka. Todo por los demás. Dubrovnik, domingo 11 de noviembre de 1912".
    La superiora dobló el papelito, y notó que se irisaba. Se puso a observarlo y cada vez que lo volteaba o lo inclinaba, cambiaba de color y de tamaño.

    Vitko Novi, Galaxia- X9, Capítulo I

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  3. Y aquí está la canción de Laura Pausini en Espñaol e Italiano https://youtu.be/gSfe8tdlOAU https://youtu.be/HcaGHwPBHeQ

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