ABRACADABRA

Amada, tú que vives en ambos planos de la existencia: Astral y Material


Abracadabra, yo te invoco


Tú que ahora habitas la lejana estrella de Alfa del Centauro


Abracadabra, yo te invoco


Tú que bajaste a la tierra y en las montañas del Perú esparciste tu bondad


Abracadabra, yo te invoco


Amada, concédeme la gracia de tu cuerpo, te estoy suplicando


Abracadabra, oh ser de luz, yo te invoco




Comentarios

  1. Estaba por Gamarra en unas galerías que venden productos de medicina alternativa, hierbas medicinales, y productos para ceremonias religiosas cristianas y algunas supuestamente para los antiguos ritos paganos andinos o éso me dijeron, pero yo creo que no era así, porque justo vi poco después cuando compraba miel de abeja y unas esencias aromáticas un libro titulado “El Libro de San Cipriano” y al costado otro libro, titulado magia negra, allí me di cuenta que no era para éso, porque vendían también espadas, que se mencionan en éstos libros de magia negra. Inmediatamente me cogió la curiosidad y decidí leerlo por youtube en audiolibro, y también me lo bajé por PDF. Yo de joven siempre me pareció que esto de la hechicería era una superstición porque aunque creo por lo que he investigado que hay algo de verdad, muchísimo es engaño, la gran mayoría porque en ultima instancia de ser cierto, no depende del brujo sino de las entidades que invoca y éstos tienen sus límites también, supuestamente Cipriano pasó de dedicarse a la magia negra y a los acuerdos con Satanás al lado de Dios, Jesucristo y sus enseñanzas porque según se dice descubrió que los seres de luz están por encima, son superiores o tienen cierto control o jerarquía sobre los seres de oscuridad, por lo que en una ansia de poder en mi opinión empezó a predicar el cristianismo hasta que murió martirizado y adquirió el nombre de San Cipriano. El caso es que entre los muchos hechizos, siempre me llamó la atención los hechizos de amor o amarres que es como le dicen en Perú, siempre me pareció que aún de ser cierto era interferir en el libre albedrío de las personas, forzar a amar no es amor pero gracias a OSHO me di cuenta que no es tan distinto de seducir a una mujer por medio de obsequios, por la posición económica, inclusive por la violencia como Boko Haram jajaja y por supuesto el eterno comodín del “Amor” el apelar a la parte espiritual del ser humano, esa ideal ajeno al interés, que procura tu bienestar, que es respetuoso, que es capaz de dar la vida por ti, que te une a la divinidad, a la eternidad todo para esconder la cruda y ruda realidad del sexo y la utilización. El deseo es completamente caprichoso, un día pide una cosa otro día algo completamente diferente, no trae más que sufrimiento, su naturaleza es permanecer insatisfecho, una vez lo obtienes, se hace despreciable, siempre tras lo que no posee aún, hasta allí es correcto lo que han predicado las religiones por 2500 pero erraron el camino para trascenderlo, 2500 años de represión, de condena, de rechazo a la naturaleza del ser humano, el Tantra enseña a ser consciente del deseo, a abordarlo sabiendo muy bien que en ello no hay satisfacción, que no hay que procurar saciarlo, porque nunca se sacia, sino transformarlo en in-meditación como me gusta decir a mi, convertirlo en un acto de adoración al a Divinidad. Quizá San Cipriano nunca se puso a pensar en ello o nunca tuvo ésa intención pero me conmovió la historia de amor que tuvo con Celia que luego sería Santa Celia, las religiones cometieron un gravísmo error, un error que hay que enmendar pero, al final Cipriano entiende al fin lo que es el amor en realidad… Un fenómeno espiritual y acá lo dejo:

    ResponderEliminar
  2. —¿Qué magia o hechizo es éste que de tal grado me hace perder el juicio? ¿Quién sois? ¿A qué habéis venido? —dijo con arrebato Cipriano, interpelando al forastero. Este, que sonreía irónicamente viendo la confusión de ideas que en aquél se había operado, le contestó con gran tranquilidad: Fuera mejor que me preguntarais qué clase de ciencia es la que ejecuta tales prodigios; supongo que hallaréis fácil y hacedero lo que poco ha juzgabais imposible. Más os admiraría, sin embargo, observar que el bosque que rodea vuestra casa, ha desaparecido, y que la mar la baña ahora por sus cuatro costados. Llevándole a la ventana le hizo ver que era cierto lo que le había manifestado. Al pie de la casa, pudo contemplar Cipriano un barco que luchaba entre las olas, y en el cual iban unos marineros remando con fuerza para evitar verse estrellados contra la pared. De pronto desapareció esta nueva ilusión y apareció en el aire, en forma
    celestial y completamente desnuda, la hermosa Celia, enviando besos a Cipriano y llamándole a su lado. Poco después principió una horrorosa tormenta, lanzando piedras, rayos y centellas en
    ^
    Y todas direcciones. El forastero tendió una mano hacia el firmamento y al momento cesó todo.
    Poco después surgió de nuevo el bosque, según se hallaba anteriormente y se presentó un bello joven por los aires que, acercándose a la ventana, dijo con voz humilde: ¿Qué órdenes me dais señor? ¿Qué debo hacer? No podía Cipriano volver de su asombro. Comprendió que el desconocido personaje poseía un poder sin límites. Se sentía subyugado y deseaba conocer el modo de producir tales maravillas.
    Lucifer que él era en forma humana, leyendo los pensamientos que en la cabeza de Cipriano se agolpaban, le dijo así: Tú puedes hacer todo lo que has visto, pero para ésto es
    preciso que adquieras los conocimientos necesarios. Si tienes fe y voluntad, yo te serviré de preceptor. Te entregaré un libro que es la ciencia de la naturaleza. El estudio de esta ciencia sólo se
    adquiere con la práctica de la verdadera magia, y su dominio se logra con paciencia y perseverancia. Sólo te exijo dos condiciones, que son: la primera, que has de entregarte a mí en cuerpo y alma, y la segunda, que durante un año no has de distraerte del estudio y prácticas que yo te haré conocer.
    Cipriano, dominado completamente, tanto por su deseo de saber, cuanto por el ascendiente que sobre él ejercía el misterioso desconocido, le ofreció obedecerle ciegamente, con tal de que se pusiera en posesión de una tan poderosa ciencia. Durante un año a partir de aquella fecha, nadie volvió a ver ni saber de Cipriano, pero a la terminación de este espacio de tiempo, se presentó de nuevo, ejerciendo tales prodigios, que llamaron la atención del mundo entero. Entonces fue cuando se empezó a denominar Cipriano el Mago. Algunos años después, ocurrió el suceso relatado al principio de este tratado, y al ir a sufrir el martirio se encontró con Celia y Justina, que como cristianas, fueron sentenciadas también. Celia le abrazó llorando y le - dijo: — Ahora puedo otorgarte mi amor como hermano mío en Jesús. He aquí cumplida mi profecía amado Cipriano, de que lograrías mi cariño en tu hora postrera. No podía ser de otro modo, puesto que como cristiana y esposa de Jesús, ya no me pertenecía. Pronto nos veremos en el cielo.
    Dicho esto se separaron para sufrir el martirio, que los habría luego de juntar para siempre en la eterna mansión de los bienaventurados.

    El Libro de San Cipriano, Cap. IV, Campañas de Lucifer

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Te Siento de Sólo Pensar

Amante Bandido