Shape Of My Heart
Where they give you harm, I try to give you cure
Where they give you desire, I try to give you love
I don't wanna be your owner, I don't want something assured
I only wanna be your friend, I want a bid space in your heart
Where they give you harm, I try to give you cure
Where they give you desire, I try to give you love
I don't wanna be your owner, I don't want something assured
I only wanna be your friend, I want a bid space in your heart
Los círculos de siete años de la vida
ResponderEliminarTendrás que entender algunas pautas significativas en el crecimiento. La vida tiene círculos de siete
años: funciona en círculos de siete años al igual que la Tierra efectúa una rotación sobre su eje cada
veinticuatro horas. Nadie sabe por qué no son veinticinco 0 veintitrés. No hay forma de responder a esta cuestión; es sencillamente un hecho.
Y si entiendes estos círculos de siete años, entenderás muchísimo acerca del crecimiento humano.
Los primeros siete años son los más importantes porque es cuando se colocan los cimientos de la vida.
Por eso todas las religiones se preocupan tanto por apropiarse cuanto antes de los niños. Los judíos circuncidan a los niños. ¡Menuda tontería! Pero están marcando al niño como judío; ese es el modo primitivo de marcar. Todavía se lo hacéis al ganado por aquí; he visto las marcas. Todos los propietarios marcan su ganado; si no, se podrían confundir. Es algo cruel. Se tiene que usar un acero al rojo vivo para marcar el cuero de la piel; quema la piel. Entonces se convierte en tu propiedad; no se puede perder, no te lo pueden robar. ¿Qué es la circuncisión? Marcar el ganado. Pero ese ganado son los judíos. Los hindúes tienen su propio estilo. Cada religión tiene su manera propia. Pero se tiene que saber a qué rebaño perteneces, quién es tu pastor: ¿Jesús? ¿Moisés? ¿Mahoma? Tú no eres tu propio maestro. Esos siete primeros años son los años en los que eres condicionado, atiborrado con todo tipo de ideas que te perseguirán durante toda tu vida, que te distraerán de tu potencialidad, que te corromperán, que nunca te permitirán ver con claridad. Siempre aparecerán como nubes delante de tus ojos, lo confundirán todo. Todo está claro, muy claro -la existencia es absolutamente clara-, pero tus ojos están cubiertos por capas y más capas de polvo.
[...]
Si hasta los siete primeros anos se le permite al niño ser inocente, no corrompido por las ideas de los demás, entonces resulta imposible distraerle de su potencial para el crecimiento. Los primeros siete años de la vida del niño son los más vulnerables. Y están en manos de los padres, los profesores, los sacerdotes… Si tienes un hijo, protégelo de ti mismo. Protege a tu hijo de quienes puedan influir en él; por lo menos, hasta los siete años protégelo. El niño es como una pequeña planta, frágil, delicado: basta un golpe de viento para que sea destruido, cualquier animal se lo puede comer. Colocas un alambre protector a su alrededor, pero no para aprisionarlo, sino para protegerlo. Cuando la planta crezca, se quitarán los alambres. Protege al niño de todo tipo de influencia de modo que pueda seguir siendo el mismo; y sólo se trata de siete años, porque entonces se habrá completado el primer círculo. Cuando tenga siete años estará bien afianzado, centrado, suficientemente fuerte. No sabes lo fuerte que puede ser un niño de siete años porque nunca has visto niños sin corromper, sólo has visto niños corrompidos. Cargan con los miedos, las cobardías de sus padres, de sus madres, de sus familias. No son ellos mismos. Si un niño permanece sin corromper durante siete años... Te sorprenderás cuando te encuentres con un niño así. Su inteligencia cortará como una espada. Sus ojos estarán claros, su visión será muy clara. Y verás en él una fuerza tremenda que no podrás encontrar ni en un adulto de setenta años, porque sus cimientos no son sólidos.
Y después de siete años, el siguiente círculo de los siete a los catorce es una nueva suma a la vida: los primeros atisbos de la energía sexual en el niño. Pero sólo son una especie de ensayo. Ahora que el niño empieza a hacer sus primeros ensayos sexuales, es el momento en el que más interfieren los padres, porque a ellos, a su vez, les interfirieron. Sólo conocen lo que les han hecho a ellos, de modo que continúan haciendo lo mismo a sus hijos. La sociedad no permite el ensayo sexual, por lo menos no lo ha permitido hasta este siglo, y sólo desde hace dos o tres décadas y en países muy avanzados. Ahora los niños reciben una educación mixta. Pero en países como la India, actualmente la coeducación comienza sólo a nivel universitario. El niño y la niña de siete años no pueden estar internos en el mismo colegio. Y este es el momento -sin riesgos, sin que la niña se quede embarazada, sin que se origine ningún problema para las familias- en el que se les deberían permitir todos los juegos.
ResponderEliminarSí, tendrá una connotación sexual, pero sólo será un ensayo; no será la verdadera función. Y si ni siquiera les dejas ensayar, de repente un día se levanta el telón y empieza la función... Y estas gentes no saben qué está sucediendo; ni siquiera hay un apuntador para decirles qué tienen que hacer. Has echado su vida a perder por completo. Esos siete años, el segundo círculo de su vida, son importantes como ensayo. Se encontrarán, se mezclarán, jugarán, se familiarizarán. Y esto ayudará a que la humanidad abandone el 90 por 100 de las perversiones. Si a los niños de los siete a los catorce años se les permite estar juntos, nadar juntos, estar desnudos unos delante de los otros, el 99 por 100 de las perversiones y el 99 por 100 de la pornografía sencillamente desaparecerán. ¿A quién le interesará? Cuando un niño ha visto a muchas niñas desnudas, ¿qué interés puede tener para él una revista como P1ayboy? Cuando una niña ha visto a muchos niños desnudos, no puedo ver que exista posibilidad alguna de que tenga curiosidad por el otro; sencillamente, desaparecerá. Crecerán juntos naturalmente, no como dos especies de animales diferentes.
Ahora es así como crecen: como dos especies de animales diferentes. No pertenecen a un mismo género humano; se les mantiene separados. Pero esta forma de educar a los niños está destrozando toda su vida. Esos siete años de ensayo sexual son absolutamente esenciales. Niñas y niños deben de estar juntos en las escuelas, en las residencias, en las piscinas y en las camas. Deben de ensayar la vida que va a comenzar; tienen que prepararse. Y no hay peligro, no hay ningún problema si a un niño se le da total libertad sobre su creciente energía sexual y no es censurado, reprimido; que es lo que se está haciendo ahora. Estás viviendo en un mundo muy extraño. Naces del sexo, vives para el sexo, tus hijos nacerán a través del sexo, y el sexo es lo que más se condena, es un pecado. Y todas las religiones siguen metiéndote esa basura en la cabeza.
Estas personas alrededor del mundo están llenas de todo lo podrido que te puedas imaginar, por la sencilla razón de que no se les ha permitido crecer de un modo natural. No se les ha permitido aceptarse a sí mismos. Se han convertido todos en fantasmas. No son gentes auténticas ni reales, sólo son sombras de lo que podían haber sido; son sólo sombras. El segundo círculo de siete años es tremendamente importante porque te preparará para los siete años siguientes. Si has hecho bien los deberes, si has jugado con tu energía sexual con espíritu deportivo -y enese momento, ese es el único espíritu que tendrás-, no te convertirás en un pervertido, en un homosexual. No te vendrán a la mente todo tipo' de ideas extrañas porque te estás relacionando con el otro sexo de un modo natural, el otro sexo se está relacionando contigo de un modo natural; no hay barreras, y no estás haciendo daño a nadie. Tu conciencia es clara porque nadie ha puesto ahí ningún concepto de lo que está bien, de lo que está mal: estás siendo sencillamente aquello que eres.
OSHO, El Libro del Niño. Pag 29