Aunque No Te Pueda Ver
Siempre escribo canciones donde te digo: ámame
Porque no se lo que mañana me ha de suceder
Se que ya no estás sola pero por favor háblame
Yo siempre te escucho aunque no te pueda ver
Siempre escribo canciones donde te digo: ámame
Porque no se lo que mañana me ha de suceder
Se que ya no estás sola pero por favor háblame
Yo siempre te escucho aunque no te pueda ver
La canción jijijiji https://youtu.be/ER9i8WGFgS8?si=4tBUL1bcqSSpfqV9
ResponderEliminar“El amor duele” y otros malentendidos
ResponderEliminarA nadie le duele el amor, NUNCA. Y si te parece que el amor te ha hecho daño, la que se siente dolida no es tu capacidad de amar, sino otra cosa. Si no te das cuenta de eso, seguirás caminando en círculos continuamente. Probablemente eso que denominas amor oculta en tu interior muchas cosas carentes de amor; la mente humana es muy astuta cuando se trata de engañar a los demás y también a sí misma. La mente pone etiquetas bonitas a cosas feas, intenta tapar tus heridas con flores. Esta es una de las primeras cuestiones en la que tienes que profundizar si quieres entender qué es el amor.
El “amor” tal como se utiliza habitualmente el término, no es amor; es deseo. Y el deseo sin duda te hará daño, porque desear a alguien como si fuera un objeto supone ofender a esa persona. Es un insulto, es violento. Si te diriges a otra persona con deseo, ¿durante cuánto tiempo podrás fingir que es amor? Superficialmente parecerá amor, pero rasca un poco y verás como debajo se oculta el mero deseo. El deseo es un impulso animal. Contemplar a alguien con deseo supone insultarlo, humillarlo, reducir a la otra persona a una cosa, a un objeto. Nadie quiere ser utilizado; es lo peor que puedes hacerle a alguien.
[…]
Los maridos dicen que aman a sus mujeres, pero no es más que dominación. Son celosos, son posesivos, ¿cómo pueden decir que aman? Las esposas no hacen más que decir que aman a sus maridos, pero las veinticuatro horas al día se dedican a hacer de sus vidas un infierno; hacen todo lo posible para convertir al marido en algo feo. Un marido sumiso es algo feo. Y el problema es que primero, la mujer convierte al marido en un marido sumiso y después pierde interés en él, porque
¿quién va a interesarse por un marido sumiso? Resulta despreciable; no parece lo suficientemente hombre.
[...]
El amor, en su forma más pura, consiste en compartir la alegría. No pide nada a cambio, no espera nada; de modo que ¿cómo vas a sentirte herido? Cuando no esperas, no hay posibilidad de sentirse herido. Todo lo que venga, será bueno, y si no viene nada, también será bueno. Tu dicha consistía en dar, no en obtener. De ese modo, uno puede amar desde miles de kilómetros de distancia, no hace falta estar físicamente presente. El amor es un fenómeno espiritual; el deseo es un fenómeno físico. El ego es un fenómeno psicológico; el amor es espiritual. Tendrás que aprender el alfabeto del amor. Tendrás que empezar desde el principio, desde cero; de lo contrario te sentirás herido continuamente. Y recuerda, solo tú puedes ayudarte a ti mismo; no hay nadie más que sea responsable.
OSHO, Aprender a Amar, pag 58