Vuela Vuela

Pensaba que el amor me había sacado del rumbo

Vuela vuela

Pero empecé a volar a mi interior

Vuela vuela

Volando descubrí literalmente un nuevo mundo

Vuela vuela

Volando fue como mi alma te encontró

Vuela vuela verás que todo es posible

 


 



Comentarios

  1. Primero la vieja canción de Magneto https://youtu.be/ijzflFVYBGo jijijiji

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  2. Para volar son necesarias dos alas

    os profesionales como yo utilizamos nuestra inteligencia en exceso, tanto que tendemos a ver la vida sólo a través del intelecto, negando así otras formas de hacerlo. Esto tiende a hacer nuestra vida aburrida y pesada, quitándole su lustre.
    El problema verdadero no está en el uso de demasiada inteligencia sino en la falta de uso de la emoción. La emoción se desatiende totalmente en nuestra civilización, así que se pierde el equilibrio y se desarrolla una personalidad torcida. Si se utiliza también la emoción, entonces no hay desequilibrio.
    Un equilibrio de la emoción y del intelecto se debe mantener en la proporción adecuada; de lo contrario la personalidad entera se enferma. Es igual que si únicamente se usa una pierna. Tú puedes seguir usándola, pero no llegas a ninguna parte; simplemente te agotas. La otra pierna debe ser utilizada. La emoción y el intelecto son como dos alas: cuando utilizamos solamente un ala el resultado será frustración. Entonces la dicha que llega al usar ambas alas simultáneamente, en equilibrio y armonía, nunca es alcanzada.
    No tengas miedo de usar demasiado el intelecto. Solamente cuando se utiliza la inteligencia tú tocas las profundidades; sólo ahí tu potencial está estimulado. El trabajo intelectual no implica la utilización de tu inteligencia. El trabajo intelectual es meramente superficial; no se toca ninguna profundidad, nada es desafiado. Eso da lugar al aburrimiento; genera trabajo que no causa placer. El placer viene siempre cuando se desafía la individualidad y tú tienes que probarte a ti mismo y responder al desafío. Cuando son desafiadas, la inteligencia o la emoción crean ambas su propia dicha.
    Si alguien está enamorado y comienza a descuidar todas las búsquedas intelectuales, esto también creará aburrimiento. Incluso el amor se convierte en una tensión si es un asunto de veinticuatro horas al día. Una vez que el desafío se pierde, el placer también se perderá: el juego se perderá y se convertirá tan sólo en trabajo. La misma cosa sucede con un intelectual que descuida el lado emocional de su ser.
    Estas dos piezas, estos dos polos, deben estar en equilibrio, sólo entonces nace un ser humano integrado e individual.

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