Las Palabras

Las palabras son engañosas no te fíes de ellas

Más hermosas que un atardecer, te embaucan, te atrapan

Aún con un corazón sincero, son como una fugaz estrella

Y son verdad sólo cuando éstas ya no dicen nada

 


 

Comentarios

  1. Inspirado en esta canción: https://youtu.be/G4eMqu1hceA

    Si has oído algo acerca del Tantra, sabrás que dice: “Si puedes encontrar un compañero, un amigo, una mujer o un hombre que esté dispuesto a desplazarse contigo hacia el centro interior, que esté dispuesto a llegar contigo al pico más alto de la relación, entonces esta relación se volverá meditativa. Así, a través de esta relación, alcanzarás la última relación. Entonces, el otro se transforma en una puerta.”
    Déjame explicarlo: si amas a una persona, primero desaparece poco a poco la periferia de la persona, desaparece la forma de la persona. Te acercas cada vez más al interior, que no tiene forma. Poco a poco, la forma se torna vaga y desaparece. Y, si llegas a más profundidad, incluso este individuo sin forma comienza a desaparecer y a fundirse. Entonces, se abre el más allá. Así, ese individuo particular era sólo una puerta, una apertura. Y, a través de tu amado, encuentras lo divino. Por no poder amar, necesitamos tantos rituales religiosos. Son sustitutos, y sustitutos muy pobres. Una Meera no necesita un templo adonde ir. La existencia toda es su templo. Ella puede danzar ante un árbol, y éste se transforma en Krishna. Ella puede cantar ante un pájaro, y éste se vuelve Krishna. Ella crea su Krishna a su alrededor en cualquier parte. Su amor es tal que, mire adonde mire, se abre la puerta y se revela el Krishna, el ser amado se revela.
    [...]

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  2. Permite que el otro entre en ti sin condicionamientos, y de repente el otro desaparece y Dios está allí. Si tu amante o tu amado no puede tornarse divino, entonces nada en el mundo puede volverse divino.
    Así que no es una cuestión del hombre y la mujer únicamente. Ésa es una de las fuentes más profundas de lo divino, y es a la que accedes naturalmente, pero puede suceder desde otras fuentes. La clave fundamental es ésta: debes permitir que el otro ingrese hasta tu centro más profundo, al fundamento mismo de tu ser.
    Pero nos seguimos engañando. Pensamos que amamos. Y, si piensas que amas, no hay posibilidad de que el amor se produzca: porque, si esto es el amor, entonces todo está cerrado. Haz nuevos esfuerzos. Trata de encontrar en el otro el ser real que está oculto. No tomes a nadie por seguro. Cada individuo es un misterio tal que, si sigues incursionando más y más en él, no tiene fin.
    Pero nos aburrimos del otro, porque sólo la periferia, y siempre la periferia…
    Estuve leyendo un relato. Un hombre estaba muy enfermo y probó todos los tratamientos posibles, pero nada le daba resultado. Entonces, acudió a un hipnotizador y éste le dio una oración, un mantra para repetir constantemente: “No estoy enfermo.” Durante al menos quince minutos por la mañana y quince minutos por la noche: “No estoy enfermo, estoy sano.” Y todo el día, siempre que lo recordara, debía repetirlo.
    Después de unos días, comenzó a mejorarse. Y, en el lapso de unas semanas, estaba absolutamente bien.
    Entonces, le contó a su mujer:
    ¡Esto fue un milagro! ¿Debería ir al hipnotizador por otro milagro más? Porque últimamente no siento apetito sexual, y la relación sexual prácticamente ha desaparecido. No hay deseo.
    La mujer se puso contenta. Le dijo que fuera, ya que se sentía muy frustrada.
    El hombre fue al hipnotizador. Volvió y su mujer le preguntó:
    -¿Qué mantra, qué sugestión, te ha dado ahora?
    El hombre no le respondió pero, en el lapso de unas semanas, su apetito sexual comenzó a retornar: comenzó a sentir deseo nuevamente.
    La mujer estaba muy intrigada. Ella continuamente insistía con la pregunta, pero el hombre se reía y no decía nada. Entonces, un día (mientras él estaba en el baño, una mañana, haciendo su meditación, su mantra de quince minutos), intentó escuchar lo que decía.
    Él decía:
    -No es mi esposa, no es mi esposa, no es mi esposa

    jajajajaja

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  3. Tenemos a la gente como algo seguro. Si alguien es tu esposa, se acabó la relación. Si alguien es tu esposo, se acabó la relación. Ahora no hay aventuras. El otro se transforma en una cosa, una mercancía. El otro ya no es un misterio para ser descifrado, el otro ya no es nuevo.
    Recuerda que todo muere con la edad. La periferia siempre es vieja, y el centro es siempre nuevo. La periferia no puede seguir siendo nueva, pues a cada momento envejece, se pone rancia. El centro está siempre fresco y joven. Tu alma no es la de un niño, ni un hombre joven ni un viejo. Tu alma sólo es eternamente joven: no tiene edad.
    [...]
    El niño ya ha transitado siete días que lo acercan a la muerte, ha cumplido siete días hacia la muerte. Se está dirigiendo hacia la muerte: más tarde o más temprano, habrá de morir.
    Cualquier cosa que sucede en el tiempo, envejece. Desde el momento en que ingresa en el vector del tiempo, ya está envejeciendo. Tu cuerpo es viejo, tu periferia es vieja. No puedes estar eternamente enamorado de ella. Pero tu centro es siempre fresco, es eternamente joven. Una vez que estás en contacto con él, el amor es un descubrimiento de cada momento. Y entonces la luna de miel nunca termina. Si finaliza, no era una luna de miel. Era sólo una relación entre conocidos.
    Y lo último que hay que recordar es que, en la relación de amor, siempre culpas al otro si algo sale mal. Si algo no va como debiera, el otro es el responsable. Esto destruye toda posibilidad de crecimiento futuro. Recuerda que siempre eres responsable, y cambia. Despréndete de tus cualidades que generan conflicto. Haz del amor una autotransformación.
    Como dicen en los cursos para vendedores: el cliente siempre tiene razón. Me gustaría decirte que, en el mundo de las relaciones y del amor, tú siempre te equivocas y el otro siempre tiene razón. Y esto es lo que sienten los amantes: algo anda mal en mí si las cosas no andan como debieran. ¡Y ambos sienten lo mismo!
    [...]
    A través del amor, se lo puede conseguir muy fácilmente, ¡y es tan natural! El amor es lo natural. Todo lo demás resulta cada vez más artificial. Si no puedes abrirte paso al amor, será difícil que puedas abrirte paso a cualquier otra cosa. No pienses mucho en el futuro. Con el presente, alcanza. No pienses que la relación viene del pasado. Viene del pasado, pero no pienses en ello, porque, te complicarás. Haz las cosas más sencillas.
    Hay continuidad: las cosas tienen una continuidad respecto de tus vidas anteriores; así que no niego este hecho, pero tampoco me siento sobrecargado por su peso. Esta continuidad se prolongará en el futuro, pero no pienses en ello. El presente es más que suficiente. Mastica la torta y exclama: “¡Esta torta está deliciosa! No pienses en el pasado ni en el futuro; ellos se ocuparán de sí mismos. Nada es discontinuo. Tuviste relaciones en el pasado. Amaste, odiaste, hiciste amigos y enemigos. Esto se prolonga; lo sepas o no, siempre estará allí. Pero, si comienzas a meditar acerca de esto, dejarás de lado el momento presente.
    Entonces, piensa como si no hubiera pasado y como si no hubiera futuro. Este momento es todo lo que te es dado. Calcula como si este instante fuera todo. Compórtate como si este momento fuera todo, y calcula cómo puedes transformar tus energías en un fenómeno de amor, en este mismo instante.
    Lo importante es estar aquí y ahora y encontrar tu camino. Si puedes encontrarlo a través de la relación, maravilloso. Si no puedes encontrarlo a través de la relación, encuéntralo en tu soledad. Éstos son dos caminos. El amor implica encontrar tu camino a través de la relación. La meditación, en soledad. El amor y la meditación: éstos son los dos caminos. Fíjate cuál es el que se adapta a ti. Luego, coloca todas tus energías en él y sigue ese camino.

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  4. Aun si tienes vislumbres de verdad a través de mis palabras, esa vislumbre se produce a través de tu silencio y no de mis palabras. Aun si te sientes absolutamente seguro de que lo que digo es verdad, esa sensación de certeza absoluta proviene de tu silencio y no de mis palabras. Siempre que estás callado, allí está la verdad.
    Siempre que mantienes un diálogo interior, el parloteo de mono continúa por dentro, pasas por alto la verdad que está siempre presente.
    Cualquier cosa que yo haga (hablarte, ayudarte a meditar conmigo, forzarte a hacer catarsis, o convencerte de bailar, de festejar), cualquier cosa que yo haga tendrá un solo objetivo: ayudarte de alguna manera a que te calles pues, cuando estás en silencio, las puertas se abren: estás en el templo. El modo en que hagas silencio carece de importancia. Te quedas en silencio y entonces yo estoy dentro de ti y tú estás dentro de mí. El silencio no conoce fronteras. En el silencio, se produce el amor. Me he transformado en un amante para ti; tú te has vuelto un amante para mí. En silencio, ocurre todo lo que tiene significación. Pero producir el silencio es un arduo problema.
    Por eso, no me interesa mucho lo que te digo. Me interesa más lo que te pasa cuando te digo algo, x, y, z. A veces, no dejo de contradecirme: hoy afirmo algo, y mañana digo otra cosa, porque lo que digo no es lo importante. Mis charlas no son más que poesía. No soy un filósofo. Tal vez sea un poeta, pero no soy un filósofo. Mañana diré otra cosa, y pasado mañana, otra distinta. Ése no es el punto. Mis afirmaciones pueden ser contradictorias, pero yo no soy contradictorio, porque hoy digo algo y te quedas callado; mañana afirmo algo totalmente contradictorio y te quedas callado; pasado mañana vuelvo a decir algo totalmente contradictorio (todo lo que he afirmado lo contradice), pero te quedas callado.
    Tu silencio es mi coherencia. Soy coherente, siempre coherente: contradictorio en la superficie, pero la corriente interior sigue siendo la misma.
    Y recuerda: si te digo lo mismo todos los días, no te quedarás callado. Te aburrirás y tu diálogo interior dará comienzo. Si sigo repitiendo lo mismo, esto se volverá viejo. Cuando algo es viejo, ya no necesitas escucharlo, o bien, aun sin escuchar, sabes lo que voy a decir, y puedes seguir con tu diálogo interior. Tengo que ser creativo al afirmar cosas, sorprendiéndote a veces. Pero una coherencia interna se mantiene: es para generar en ti el silencio, pues entonces puedo estar contigo y tú puedes estar conmigo. El amor, la verdad, pueden florecer allí.
    Siempre que hay silencio, florece la verdad.
    La verdad es un florecimiento del silencio.
    Suficiente por hoy.

    Mi Camino, El camino de las Nubes Blancas
    Título Original: My Way. The Way of the White Clouds
    1978, Osho International Foundation.

    Traducción: Vanina Cúccaro

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