Con Todas Mis Almas

Mi Iva preciosa, Iva linda, Iva hermosa, Iva de mi corazón

Mi cuerpo de tierra y mis cuerpos invisibles son para ti

Si el alma es lo invisible, invisible es también nuestra pasión

Y yo te quiero con todas mis almas, me haces tan feliz

 


 

 El caballo que llevaba a Dinka e Ivanka iba de prisa. Parecía que intentaba llegar al lugar destinado lo más pronto posible, para aliviar el peso que presionaba su lomo. Dinka suspiró profundamente, como si intentase expulsar aquellos recuerdos tristes y terribles que acababan de pasar por su mente y que había soportado hacía varios años. Terminó de analizarlos uno por uno y se dio cuenta que mientras existiera el dinero, la vida humana sería un conjunto de sufrimientos, dolores, luchas y malestares que se turnan torturándolo a uno hasta destruirlo. 

Y mientras tanto, el día se acercaba a su fin. Ivanka se preocupaba por adivinar cómo sería su nuevo hogar, en el cual pernoctaría esa noche. Unos minutos después, el caballo se detuvo frente a la choza de Ivanka. Las dos bajaron en seguida; Ivanka se dirigió apurada hacia la puerta; la abrió , y al entrar encontró a sus hermanitos con las caras sucias por las cenizas de la guerra.

Dinka asomó a la puerta, y desde adentro salió una pestilencia insoportable que por poco la ahoga. Retrocedió, escupió y se hizo a un lado de la puerta, para poder respirar. Algunos instantes después salió Ivanka, trayendo dos niños de las manos, desnudos y descalzos.



Dinka se conmovió al verlos. Se sacó la blusa y envolvió con ella al mas pequeño; al mayor cubrió con su pañoleta y montó. 

- Alcánzame los niños – ordenó Dinka
-Sí, señora respondió Ivanka mientras le alcanzaba el menor.

Dinka acomodó al niño delante de sí; luego hizo lo mismo con el otro. Ivanka montó sobre la grupa del animal y partieron.

Arribaron a la ciudad antes de anochecer. Al llegar a la casa de Dinka ésta llamó a su servidumbre; ordenó que bañaran a los niños, y ella se encargó personalmente de examinar a Ivanka.
Al revisarla de pies a cabeza, en su libro de apuntes hizo las siguientes anotaciones: “estatura mediana (sigue creciendo), cuerpo simétrico (excelente), cara agradable, ojos verdes de mirada atractiva, nariz común, boca bien proporcionada, labios carnosos y provocativos, cabellos rubios y densos, personalidad imponente, simpática; experiencias personales, pocas; la voz suave y agradable… clase: de primera”.

Aquellas ‘características le aumentaron el interés por Ivanka. Se preocupó por vestirla lo más elegantemente posible, y le asignó un cuarto amoblado e independiente. A los chicos puso en un cuarto separado, con una mujer de edad para que se ocupara de ellos.

Al principio Ivanka y los chicos recibían toda clase de atenciones. Dinka la presentó a los mejores clientes de la ciudad, al viejo molinero, al negociante de sedas, de origen árabe, a un negociante italiano, a un artesano húngaro, casado tres veces, del cual se decía que había matado a golpes a dos de sus mujeres; a un joyero de origen judío, hombre de 80 años, decente y de buen prestigio, y a un cabo del ejército autrohúngaro con un servicio de más de treinta años y que era el protector de Dinka ante las autoridades. Pero éso no duró mucho. Por la poca edad de Ivanka, los clientes se alejaban uno tras otro, y sólo la visitaban el judío y el italiano, una o dos veces por semana. Las entradas que Ivanka producía eran poquísimas, y Dinka le disminuyó todas las atenciones.

Comenzó quitándole la mujer que cuidaba a los niños, le rebajó el porcentaje de lo que producía y le ordenó que se encargara de sus hermanitos. Ivanka cayó otra vez en la miseria. Los chicos necesitaban comida, ropa y atención, que Ivanka no podía proporcionarles. Entonces se vio obligada a traicionar el acuerdo con Dinka, y escaparse de vez en cuando de la ciudad, para buscar clientes por su cuenta y así poder sostener a sus hermanitos.

Vitko Novi, Apu, Un Mundo Sin Dinero Tomo II, Cap. XIX

¿Por qué está esa gente en contra del aborto? Están siempre hablando de la inmortalidad del alma. Entonces, ¿por qué tener miedo al aborto? El alma es inmortal, así que no hay pecado en el aborto. Lo único que has hecho al abortar es evitar que el alma entre en este cuerpo. El alma encontrará otro cuerpo, si no es en esta Tierra, será en alguna otra, porque los científicos dicen que hay al menos cincuenta mil planetas. Ese es el número mínimo de los que albergan vida. Puede que haya más, pero cincuenta mil es casi seguro. Así que si no es en este planeta, será en algún otro... Y es bueno cambiar de gente, ¿qué hay de malo en ello? Si este planeta se está poniendo demasiado lleno, llevar alguna gente a otros planetas... Eso es lo que hace el aborto. El alma dice: «¿Puedo entrar, señora?», y tú dices: «No, esto ya está demasiado lleno. Prueba en alguna otra puerta.» Y hay otras posibilidades, así que no estás destruyendo nada. Esa misma gente por un lado dice que la vida es inmortal, que el alma es inmortal, y por el otro te asustan diciéndote que estás matando un alma, que estás matando una vida, hacen que te sientas culpable.
Solo hay dos posibilidades: o el alma es inmortal y entonces no has matado nada; o el alma es mortal, y entonces tampoco has matado nada. Y estas son las dos únicas posibilidades. O crees en la inmortalidad del alma, y entonces no has matado nada porque no hay nada que se pueda matar, o crees en la mortalidad del alma, y entonces no hay nada que matar; no hay alma realmente, sólo hay cuerpo.

OSHO, El Libro De La mujer, Cap
. 9

 

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