Parece Viernes
Si el hombre supiera amar en libertad, no haría falta escondernos
Pero este mundo tampoco sería lo que es
Disfrutemos pues mientras duren nuestros encuentros
Con él tú te irás y conmigo te vienes
¿Te has fijado alguna vez? Si te encuentras con dos auténticos amantes, verás que tienen muchas cosas en común. Los amantes auténticos se convierten casi en hermanos y hermanas. Es algo que te sorprenderá; ni siquiera los hermanos y las hermanas son tan parecidos. Su expresión, su manera de caminar, su manera de hablar, sus gestos; dos amantes se vuelven muy parecidos y, a la vez, muy distintos. Esto es algo que empieza a ocurrir de manera natural. Por el hecho de estar juntos, poco a poco se adaptan el uno al otro. Los auténticos amantes no necesitan decirse nada el uno al otro; la otra persona entiende inmediatamente, entiende intuitivamente.
Si la mujer está triste, puede que no lo diga, pero el hombre se da cuenta y la deja sola. Si el hombre está triste, la mujer se da cuenta y le deja solo; encuentra cualquier excusa para dejarle solo. Los estúpidos hacen precisamente todo lo contrario. No dejan nunca a la otra persona sola; están siempre junto a ella, mareándola y aburriéndola sin dejar ningún espacio para que la otra persona sea.
El amor da libertad y ayuda a la otra persona a ser ella misma. El amor es un fenómeno
realmente paradójico. Por un lado, os hace que seáis un alma dentro de dos cuerpos; por otro lado, os da individualidad, singularidad. Os ayuda a abandonar vuestros pequeños seres, pero, a la vez, os ayuda a alcanzar el ser supremo. De esa manera, desaparecen las dificultades: el amor y la meditación son como dos alas que se equilibran la una a la otra. A través de los dos, creces; a través de los dos, alcanzas la plenitud.
OSHO, Amor, Libertad, Soledad pag.142
y acá dejo la canción de Marc Anyhony que inspiró éstos versos
https://youtu.be/AsCnKFzhFSA?list=RDAsCnKFzhFSA

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