Simplemente Amigos

Cuanto daría por gritarles nuestro amor

Decirles que es posible amar en libertad

Pero los humanos no perdonan amar sin posesión

Amiga mía, ésta noche nos veremos en el Astral




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  1. EL AMOR ES EXISTENCIAL; el temor no es más que la ausencia de amor.
    Y el problema que plantea cualquier ausencia es que no puedes actuar en ella directamente. El temor es como la oscuridad. ¿Qué puedes hacer directamente contra la oscuridad? No puedes alejarla, no puedes eliminarla, no puedes crearla. No hay manera de relacionarse con la oscuridad sin que entre en juego la luz. El camino a la oscuridad pasa por la luz. Si quieres oscuridad, apaga la luz; si no quieres oscuridad, enciende la luz. Pero lo que hagas tendrá que ver con la luz, no con la oscuridad.
    Lo mismo ocurre con el amor y el temor: el amor es luz; el temor es oscuridad. La persona que se obsesiona con el miedo nunca será capaz de resolver el problema. Es como luchar con la oscuridad; terminarás agotándote tarde o temprano, y acabarás cansado, derrotado. Pero lo asombroso es ¡que has sido derrotado por algo que no estaba ahí! Y una vez que te derrotan, sientes lo poderosa que es la oscuridad, lo poderoso que es el miedo, lo poderosa que es la ignorancia, lo poderoso que es el inconsciente. Sin embargo, no son en absoluto poderosos, porque no existen.
    Nunca luches con lo no existencial. Ahí es donde se equivocaron todas las antiguas religiones. Una vez que empiezas a luchar contra lo no existencial, estás condenado al fracaso. Tu pequeño río de conciencia se perderá en el mar no existencial, y este es infinito. No conviertas el temor en un problema. La cuestión es el amor. Se puede hacer algo sobre el amor, inmediatamente; no hace falta esperar ni posponer nada. ¡Empieza a amar! Es un don natural de la existencia, o de Aprender a amar
    Dios, o de la totalidad, como prefieras. Si has sido educado en la religión provendrá de Dios; si no has sido educado en la religión, provendrá de la totalidad, del universo, de la existencia.
    Recuerda: el amor nace contigo; es una cualidad intrínseca. Lo único que necesitas es abrirle camino; dejarle paso, permitir que fluya, que ocurra.
    Todos nosotros lo bloqueamos, lo contenemos. Somos realmente tacaños con el amor, por la sencilla razón de que nos han inculcado el sentido del ahorro. Está muy bien tener este sentido del ahorro en lo referente al mundo exterior; si solo tienes una determinada cantidad de dinero y no haces más que repartirlo, pronto te convertirás en un mendigo. Si das dinero, lo perderás. Este sentido del ahorro, este concepto matemático se te ha metido en la sangre, en los huesos, en la médula. Es verdad en lo que se refiere al mundo exterior, y no tiene nada de malo, pero no es verdad en el viaje interior. En él se aplica un tipo de matemáticas totalmente distinto: cuanto más das, más tienes; cuanto menos das, menos tienes. Si no das nada, perderás tus cualidades naturales. Se quedarán estancadas, cerradas; quedarán soterradas. Al no encontrar ningún medio de expresión se reducirán y morirán.
    Es como un músico: si toca la guitarra o la flauta, cada vez le llegará más música. Al tocar la flauta no pierde la música; al contrario, está ganando.
    Es como un bailarín: cuanto más baile, más habilidoso será. Es como la pintura: cuanto más pintes, mejores cuadros crearás. Un día, mientras Picasso estaba pintando, apareció un crítico amigo suyo que le interrumpió para decirle: “Hace tiempo que me ronda una duda y ya no puedo esperar más, necesito aclararla. Me gustaría saber una cosa: tú has pintado cientos de cuadros, ¿cuál es el mejor?”.

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  2. Picasso le contestó: “Este que estoy pintando ahora mismo”. El crítico inquirió: “¿Este? Y ¿qué me dices de los que has pintado antes?”.
    Picasso le contestó: “Todos ellos están contenidos en éste. Y el próximo que haga será incluso mejor, porque cuanto más pintas más habilidad tienes, mayor es tu arte”.
    Lo mismo ocurre con el amor, lo mismo ocurre con la alegría, ¡compártelas! Al principio llegará con cuentagotas, porque tu avaricia existe desde hace mucho tiempo, es muy antigua. Pero una vez que hayas compartido unas gotas de amor, pronto serás capaz de compartir todo el flujo oceánico de tu ser, y es infinito. Una vez que hayas conocido las matemáticas supremas de dar y recibir, descubrirás que solo con dar, recibes. No es que te devuelvan algo; al dar te vuelves más rico. Después, el amor comienza a extenderse, a irradiar. Y un día te sorprenderás. ¿Dónde está el temor? Aunque quieras encontrarlo, no serás capaz de hacerlo. El amor no es una relación. El amor se relaciona, pero no es una relación. La relación es algo acabado. La relación es un nombre; ha llegado el punto y final, ha terminado la luna de miel. Ya no hay alegría, ya no hay entusiasmo, todo ha terminado. Puedes continuar esa relación, solo para cumplir tus promesas. Puedes continuar con ella porque es cómodo, conveniente, confortable. Puedes continuar con ella porque no puedes hacer otra cosa. Puedes continuar con ella porque si la terminas, te creará muchos problemas.
    Una relación significa algo completo, terminado, cerrado. El amor no es nunca una relación; el amor es relacionarse. Es siempre un río, fluyendo, interminable. El amor desconoce el punto y final; la luna de miel comienza pero nunca termina. No es como una novela, que empieza en un punto determinado y termina en otro punto determinado. Es un fenómeno que está ocurriendo continuamente. Los amantes terminan; el amor continúa. Es un continuum. Es un verbo, no es un nombre.
    ¿Por qué reducimos la belleza de relacionarse a una relación? ¿Por qué tenemos tanta prisa? Porque relacionarse es algo inseguro, y la relación es una seguridad; la relación tiene una certeza. Relacionarse no es más que el encuentro de dos extraños, puede que únicamente paséis juntos una
    noche y por la mañana os digáis adiós. ¿Quién sabe lo que va a ocurrir mañana? Sin embargo, nos da tanto miedo que queremos convertirlo en una certeza, queremos que sea predecible. Nos gustaría que el mañana se ajustara a nuestras ideas; no le damos libertad para que exprese su opinión. Así que inmediatamente lo reducimos todo a un nombre. En cuanto te enamoras de una mujer o de un hombre empiezas a pensar en casarte, en establecer un contrato legal. ¿Por qué? ¿Por qué surge la ley en el amor? La ley surge en el amor porque no hay amor. No es más que una fantasía, y tú eres consciente de que la fantasía desaparecerá. Antes de que desaparezca, asiéntate. Antes de que desaparezca, haz algo para que sea imposible separarse. En un mundo mejor, en el que haya más personas meditativas, en el que haya un poco más de iluminación, la gente amará, amará muchísimo,pero su amor seguirá siendo relacionarse, no una relación.

    OSHO, Aprender a Amar, Cap III

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  3. Y la canción de Ana Gabriel que inspiró éstos versos: https://youtu.be/kF5dQugED-M?list=RDkF5dQugED-M

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