Feliz 124 Años

Un día como hoy acá en la tierra nació tu último cuerpo

En un templo anunciando, el destino designado para ti

En ti encontré a quien amar como me enseñó mi maestro

Y no me queda más que decirte CUMPLEAÑOS FELIZ

 

 


 

Comentarios

  1. La sensación de aquella ocasión inolvidable, cuando las manos de Ante tocaron los dedos de a chica, volvió a revivir en el corazón de Lenka e hizo que de sus ojos se desprendiera una mirada con brillo radiante y se encendiera a la vez, en el corazón de Ante, una emoción ardiente. Nohubo plática ni declaración. Él la abrazó y besó. Ella, desmayada por la pasión, cayó en sus brazos, y allí mismo, a la orilla del camino, sobre la hierba y bajo un centenario olivo, los jóvenes se unieron… el amor hizo su papel final. Allí permanecieron quien sabe cuanto tiempo. Lo cierto es que ambos se sintieron muy apenados por tener que separarse. A Lenka le parecía que estando al lado de Ante era la mujer más feliz de la tierra; se dio cuenta que el amor es una magia que hace unir a dos mundos en la más feliz de las coexistencias. Es como si a uno lo separara del mundo, haciéndole partícipe de las maravillas del paraíso, y le devolviera a la tierra fortalecido, con fé en sí mismo para amar todo lo existente.
    […]

    Por su poquísima experiencia de la vida, Lenka no se imaginaba que después de transcurridos los tres cuartos del año, sufriría las delicadas consecuencias de ésos pocos minutos de goce en el paraíso del amor, y que el producto de aquella emoción sería una linda niña a la cual ella daría el nombre de Ivanka, y a la que luego entregaría a los amargos desencantos de la lucha por sobrevivir, en la cual el dinero es el amo absoluto de la vida y de los seres.
    Vitko Novi, Apu, un mundo sin dinero, Capítulo VIII

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  2. ...Ahora bien, veamos, la visión que se logra en el sexo incluye dos elementos: la ausencia de ego y la ausencia de tiempo; el tiempo se congela y el ego se evapora. Debido a la ausencia de ego y a la detención del tiempo, obtenemos una clara visión de nuestro propio yo: nuestro verdadero yo. Entramos en contacto momentáneo con esa gloria y regresamos nuevamente a la rutina. Mientras tanto hemos perdido una considerable cantidad de energía, algo similar a un poder electromagnético. La mente languidece por obtener ese resplandor, por atraparlo nuevamente; pero ese resplandor, ese vislumbre, es tan huidizo que apenas lo hemos mirado, ya ha desaparecido. Lo que queda es un anhelo, una obsesión, una loca ansiedad por obtener esa experiencia nuevamente. Durante toda su vida el hombre intenta una y otra vez asir aquello; pero este vislumbre, esta experiencia vivificante, no permanece.
    Existen dos formas de alcanzar esa superconsciencia, la esencia del yo interno: el sexo y la meditación. El sexo es la puerta que la naturaleza otorga. Es un curso natural. Los animales lo tienen, las aves lo tienen, las plantas lo tienen, los hombres lo tienen. Mientras el hombre se valga de esta puerta provista por la Naturaleza, no se hallará por encima de los animales: no puede elevarse. Esa puerta también está al alcance de los animales. El día en que el hombre pueda
    encontrar una nueva puerta deberá ser considerado como el amanecer de la humanidad en él. Antes de eso, no somos humanos. Antes de eso, el centro de nuestra vida coincide con el centro animal, el centro de la Naturaleza. En realidad, estamos al nivel de los animales hasta que nos elevemos por sobre estos, hasta que los transcendamos. Somos en apariencia, hombres; nos vestimos corno hombres, hablamos el lenguaje de los hombres, pero interiormente, en el fondo, en nuestro centro, somos como animales. No podemos ser más que eso. Y ése es el motivo por el cual a la menor oportunidad salta fuera el animal que tenemos adentro.

    OSHO, del sexo a la superconsciencia, Pag 38

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