Algo de Humana

Recibiste un regalo maravilloso, belleza, juventud eterna y un toque de divinidad

Como una mariposa saliste del capullo y blandiste tus alas al cosmos

Pero algo de la tierra llevas cargando, algo de humana guardas en la intimidad

Ni otros cuerpos o mundos, ni el universo mismo cambia lo que somos




Comentarios

  1. Ivanka se quedó callada. En la Tierra le habían enseñado que desnudarse en presencia de las personas es un acto inmoral, y sólo la madre de uno tiene derecho de ver a su hijo desnudo Recordó que una vez, cuando niña, había entrado de repente en el cuarto donde el hijo del pope Savo, que tenía cinco años de edad, se cambiaba de ropa. A pesar que ella estaba criando a sus dos hermanitos y les cambiaba de ropa cada vez que se ensuciaban, el pope la tomó de la mano, la sacó afuera y en el jardín le dijo: "Hijita, eres, muy pequeña aún, pero es necesario que vayas, aprendiendo las reglas de la vida social. A la-mujer, por más pequeña que sea , le está prohibido ver a un hombre o niño desnudo. Esto es un grave pecado, y como tú sabes, el que comete pecados disgusta a Dios. Una mujer nunca debe quitarse la ropa en presencia de hombres, aunque sean niños, pues también es un pecado, gravísimo e imperdonable".

    Desde aquel entonces había pasado mucho tiempo. Ivanka había experimentado la miseria que el dinero origina en la vida terrestre y desobedeciendo los consejos del pope Savo, cargó sobre su ser inmensas cantidades de pecados, jamás perdonables; pero nunca se había desnudado frente al público. Quien sabe, si le hubieran ordenado Dinka y sus clientes que se desnudara en los cabarets de Dubrovnik, tal vez lo hubiera hecho, para ganarse unas coronas, pero en Apu no tenia por qué hacerlo.
    "Ven, pues, Ivanka, te acompañaré hasta la puerta”, sugirió Pedro en tono amigable. Ella se paró y sin pronunciar palabra alguna, entró en la cabina. Unos instantes después el cuerpo de Ivanka apareció en la máquina examinadora. Estaba alumbrado por dentro, parecía que sus venas, nervios, átomos, células y minius se hubieran convertido en focos misteriosos que se alumbraban así mismos y transmitían sus imágenes en la pantalla de aquella inexplicable máquina en que el observador podía ver el armonioso movimiento de minius y átomos, que hace posible la existencia y vida de los seres. El ojo potente permanecía con su luz de color blanco, invariable, hasta que la máquina dio vuelta al cuerpo de Ivanka, mostrando la espalda al observador. En aquel momento iluminó la

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  2. tercera vértebra lumbar, se detuvo allí unos instantes y su luz se puso de color azul. Casi al segundo, en la pantalla de un aparato regenerador de células, que se encontraba al lodo izquierdo de la máquina examinadora, apareció la imagen del cuerpo de Ivanka con la tercera vértebra lumbar rodeada de un halo de color azul. A continuación, la máquina que examinaba señaló con luz-azul el dedo meñique de la mano derecha de Ivanka, e inmediatamente fue señalado con un halo en la pantalla del regenerador. Cuando la máquina principal terminó el examen, el ojo potente se apagó, pero el cuerpo de Ivanka se hizo luminiscente, con una luz color violeto que parecía lo incendiaba. En la pantalla auxiliar, el dedo y la vértebra cesaron de ser rodeados por aureolas de luz azul. Unos instantes después, Ivanka salió de la cabina y pudo ver en el negativo impreso en la pantalla auxiliar, las partes de su cuerpo que habían sido curadas por las ondas magnéticas.

    "Ya vez -le dijo Pedro- que no te ha pasado nada; las personas en Apu, desnudas o vestidas, valen igual; la ropa sólo la usamos para proteger el cuerpo y beneficiarlo de muchas formas, pero no con la intención de cubrir partes genitales como se hace en la Tierra y otros planetas".

    -Me siento tan bien ¿Pedro que no te lo puedo explicar. Cuando salí de la máquina me pareció que iba a volar. Soy extraña a mí misma: mi cerebro ya no está pensando como antes. Me parece que soy una mujer gigante, que soy fuerte, y no estoy olvidando los detalles de las costumbres terrestres.

    -Poco a poco, Ivanka; unas semanas más de tiempo terrestre y verás cómo te convertirás en un apuniana legítima.

    Vitko Novi, Galaxia X-9, pag 218

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