Mi Niña Veneno

Son las tres de la mañana y estás a punto de surgir

Mi niña veneno

Mi amante desde Alfa Centauro, ha llegado para amar

Mi niña veneno

Y al despertar siento vivamente como te posas en mi

Mi niña veneno

Con pronunciar tu nombre vienes, no necesito llamar

El mundo es pequeño para los dos




Comentarios

  1. Alguien ha preguntado:

    ¿Con qué frecuencia debemos ser indulgentes con el sexo
    para ayudar y no obstaculizar nuestra meditación?

    La pregunta ha surgido porque seguimos interpretando mal. Tu acto sexual y el tántrico son básicamente distintos. El tuyo es un desahogo; es como un estornudo, un buen estornudo. Des-
    cargas la energía; te descargas. Es destructivo, no es creativo.
    Es bueno, terapéutico y te ayuda a relajarte, pero nada más. El acto sexual tántrico es liametralmente opuesto y diferente. No es un desahogo, no es una descarga de energía. Es
    permanecer en el acto sin eyacular —sin descargar energía—, permaneciendo fundidos en la primera parte del acto, no en la parte final. Cambia la cualidad; toda la cualidad del acto es diferente.
    Intenta entender dos cosas: hay dos clases de clímax, dos tipos de orgasmo. Uno de ellos lo conoces: alcanzas la cúspide de la excitación, entonces ya no puedes ir más lejos; has llegado al
    final. La excitación llega a un punto donde ya no es voluntaria.
    La energía se descarga; te liberas de ella, te descargas. La carga se expulsa; puedes relajarte y dormir.
    [...]
    Éste es un tipo de orgasmo: llegar a la cúspide de la excitación. El Tantra se centra en otro tipo de orgasmo. Si a éste lo llamamos la «cúspide», al otro lo puedes llamar el «valle»: no
    llegar a la cúspide de la excitación, sino al valle más profundo de la relajación. La excitación es utilizada por ambos al principio —por eso digo que ambos son iguales al principio—, pero
    al final son totalmente diferentes.
    La excitación tiene que utilizarse para ambos; o bien te mueves hacia la cúspide de la excitación o hacia el valle de la relajación. Para el primero, la excitación ha de ser intensa; más y más intensa. Tienes que acentuarla, tienes que contribuir para que se intensifique hasta la cúspide. En el segundo tipo de orgasmo, la excitación es sólo el comienzo. Y una vez el hombre ha entrado, el amante y la amada se pueden relajar; no se precisa ningún movimiento. Ambos, el amante y la amada, pueden
    relajarse; pueden relajarse en un abrazo amoroso. Cuando el hombre o la mujer sienten que se está perdiendo la erección,sólo entonces un poco de movimiento y excitación... pero de
    nuevo la relajación. Puedes prolongar este profundo abrazo durante horas. Sin eyaculación. Y después podéis sumiros en un profundo sueno, juntos. Esto es el valle de la relajación: ambos
    estáis relajados y os fundís como dos seres relajados.
    En un orgasmo sexual ordinario os fundís como dos seres excitados —tensos, llenos de excitación, intentando desahogaros. El orgasmo sexual ordinario parece una locura; el orgasmo tántrico es una profunda y relajada meditación. Entonces ya no surge la cuestión: «¿Con qué frecuencia debemos ser indulgentes?». Tanto como desees, porque la energía no se pierde. Al contrario, se gana.

    OSHO, Tantra, Espiritualidad y Sexo cap 11

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  2. No hay que olvidar la canción jijij

    https://youtu.be/0jUCedvEdQw

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